
miércoles 31 de octubre de 2007
El justo medio

domingo 23 de septiembre de 2007
Ser suficiente
¿Cuántas veces has defraudado a los demás? Yo lo he hecho demasiadas, que hasta he perdido la cuenta. A pesar de ello, me he dado cuenta por experiencias recientes ( y la gran mayoría de ellas dolorosas), que no siempre podemos cumplir con las expectativas de los demás, y tampoco con las nuestras propias. Siempre, o por lo menos desde que tengo uso de razón y memoria, he intentado de la mejor manera posible de satisfacer las exigencias de quienes me rodean (no siempre con éxito) y las mías propias. Muchas veces incluso he postergado estas últimas por las primeras. ¿Pero es eso justo? Yo creo que no. Pero también es cierto que nuestro cuerpo y nuestra mente por más ganas e intención que haya no se encuentra en condiciones de cumplir con todas las exigencias de quienes nos rodean. Un tiempo viví creyendo que si los demás estaban bien conmigo porque yo podía cumplir con esas exigencias yo iba a ser en consecuencia feliz, pero la realidad es que ese es un patético intento de justificar algo injustificable. Esta bien que intentes cumplir con las necesidades y deseos de otra persona, sobre todo si tenes las herramientas, oportunidad, tiempo, deseo... para hacerlo, ¿pero si no es así? ¿Es justo que te quemes la cabeza por no haber cumplido? ¿Qué sientas que le fallaste a esa persona? ¿Qué te sientas incluso culpable? No. La respuesta es un rotundo y definitivo no. ¿Entonces porque no dejo de sentirme culpable? No lo se. Lo único que se, es que de la misma manera que los demás me exigen a mi, yo les exijo a ellos. Por ello, me he dado cuenta de que no debo pedir nada. Debo contentarme con lo que recibo. ¿Porqué? Porque de esa manera no me siento mal por no recibir algo que esperaba (sobre todo cuando ni siquiera fui capaz de decirle a la persona lo que necesitaba y espero que lo sepa por arte de magia). Pero también, y no algo menor, porque la persona me va a dar lo que puede darme, y eso que me de, por más mínima que sea la porción en la que venga, va ser inmenso porque me lo dio porque me lo quiso dar, y no porque yo se lo haya exigido y haya cumplido por obligación.
¿Para que vivimos, sino es para hacer menos difícil la vida de los demás?
sábado 15 de septiembre de 2007
"Soledad"

Estoy en una habitación, estoy rodeada de personas riendo, divirtiéndose... en determinado momento mi mente se va. Cambia de realidad, y por más raro que parezca sobre todo por las circunstancias en las que me encuentro, me siento sola. Sola. Es raro de explicar. Lo único que puedo pensar es: ¿que están mis “amigos” dispuestos a dar por mi, y que estoy yo dispuesta a dar por ellos?. Me di cuenta de que si bien algunos de ellos estén dispuestos a dar mucho, otros pocos y otros nada, la realidad es que la mitad de las veces, lo que vivimos depende enteramente de nosotros. Me refiero, es verdad que un abrazo a tiempo, un consejo adecuado... pueden alivianar la carga pero en última instancia somos nosotros quienes debemos sobreponernos, levantarnos y luchar. “¿Porqué caemos? Para aprender a levantarnos”.
“Un hombre se define por como se levanta después de caer.”
Me di cuenta de que esto se aplica en el día a día. Si estas estresado por un examen, las personas a las que queres te pueden alentar pero sos vos quien tienes que estudiar y darlo. Si estas enfermo y si bien lo mejor que te puede pasar es estar acompañado, sos vos quien tenés que luchar por “sobrevivir”. Y así con todo! Es estúpido, si estúpido es la palabra adecuada, que pasara tanto tiempo pensando si en determinadas situaciones, situaciones límites iba a ser capaz de estar ahí para la persona a la que tanto jure apoyar. La verdad es que nunca sabes. Y el estar o no, no necesariamente es proporcionalmente igual al amor que sentís por esa persona. Por un lado, si fuera así seria fantástico porque sabríamos quienes realmente nos quieren, quieren estar con nosotros... pero por otro lado perderíamos parte de la belleza de lo que es vivir. En ese descubrir de los demás terminas descubriéndote a vos! Terminas sabiendo de que sos vos capaz! Yo me di cuenta de que por las personas que quiero soy capaz de más de lo que cualquiera se hubiera imaginado! Vos de que sos capaz?
miércoles 5 de septiembre de 2007
“Red de seguridad”

Estoy apenas sostenida de una cuerda. Las manos se me resbalan. No aguanto el peso. El dolor es insoportable. Me suelto y caigo. Caigo. Caigo a un abismo interminable. No hay nada que suavice la caída, sigo cayendo...
Cuando nacemos, nacemos con una “red de seguridad”. Nuestros padres velan por nuestro bienestar, nuestra felicidad, son ellos quienes enfrentan la vida por nosotros. Con el pasar del tiempo, con el aumento de los años, con el crecimiento mental, si bien adquirimos más derechos, derechos por los que desesperadamente luchamos (más libertad, más confianza...), estos vienen de la mano de las obligaciones, al principio insignificantes, pero que van aumentando día a día. Hasta que un día despertamos para darnos cuenta de que esa red de seguridad que antes teníamos, y por la cual nos sentíamos tan protegidos y estábamos dispuestos a hacer prácticamente cualquier cosa, se ha atenuado. Se ha minimizado. Aunque nunca desaparezca por completo.Maestros son los que se ofrecen ellos mismos como puentes, por los cuales invitan a cruzar a sus alumnos; tras haber facilitado ese cruce, se desmoronan alegremente, y los alientan a que creen sus propios puentes.
Nikos KazantzakisPero ahora como adultos nos vemos enfrentados a ser nosotros la red de seguridad de otros. Una tarea sumamente difícil, porque la palabra equivocada o el accionar erróneo pueden afectar enormemente la vida de otro ser humano. Ahora reside en nuestras manos. La correcta pregunta es ¿somos capaz de cumplir con tal obligación? Y si es así ¿lo haremos de la manera correcta? La verdad es desde que nacemos juzgamos todo a nuestro alrededor, es parte de nuestra naturaleza como seres humanos cuestionarnos, pero pasamos de juzgar fría y cruelmente a ser juzgados de la misma manera. Seremos capaces de no cometer los errores que tantos criticamos o terminaremos entendiendo que en realidad no eran errores. Habremos aprendido realmente? Mi dilema es el miedo. El miedo a cometer aquellos errores que jure nunca haría. El miedo a darme cuenta que juzgue algo que merecía ser alabado. El miedo a equivocarme y que en dicha equivocación resida la causa por la que fracase en cumplir mi obligación!
martes 21 de agosto de 2007
De la muerte y de morir

No estoy allí. No duermo.
Soy fulgor diamantino entre la nieve.
Soy el agua que corre cuando llueve.
Los mil vientos de otoño y, en verano,
Rayo de sol sobre maduro grano.
En el silencio de las alboradas
Soy el rumor de alas que alzan vuelo.
Y, por la noche, el cielo
Con todas sus estrellas desveladas.
No vayas a llorar junto a mi tumba.
No estoy allí. No duermo.
Anónimo.
Baila como si nadie te estuviera viendo...

Después, lo importante es tener un hijo, y después, tener otro.
Entonces, nos sentimos frustrados de que los hijos no son lo suficientemente grandes, que nos dan trabajo, y que seremos más felices cuando lleguen a adultos.
Después de eso, nos frustramos porque son adolescentes (difíciles de tratar).
Ciertamente seremos más felices cuando salgan de esa etapa.
También podemos decirnos que nuestra vida estará completa cuando a nuestro esposo le vaya mejor, cuando tengamos un mejor auto o una mejor casa, cuando podamos ir de vacaciones, cuando estemos retirados...
La verdad es que no hay mejor momento para ser felices que AHORA.
¿si no es ahora, cuándo?
Tu Vida siempre estará llena de retos. Es mejor admitirlo y decidir ser felices de todas formas.
Ya lo dijo Alfred D. Souza: “Por largo tiempo parecía para mí que la vida estaba a punto de comenzar; la vida de verdad.
Pero siempre había algún obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar.
Entonces la vida comenzaría.
Hasta que me di cuenta que estos obstáculos eran MI VIDA”.
Esta perspectiva me ha ayudado a ver que no hay un camino a la felicidad: la felicidad es el camino. Así que atesora cada momento que tienes y atesóralo más cuando lo compartiste con Alguien Especial, lo suficientemente especial para compartir tu tiempo.
Y recuerda que la Vida está hecha de ese tiempo, y que el tiempo no espera por nadie...
Así que deja de esperar hasta que termines la escuela, hasta que vuelvas a la escuela, hasta que bajes 10 kilos, hasta que tengas hijos, hasta que tus hijos se vayan de casa, hasta que te cases, hasta que te divorcies, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, hasta el verano, el otoño o el invierno... o hasta que mueras, para decidir que no hay mejor momento que éste para ser feliz...
La felicidad es un trayecto, no un destino.
Pensamiento para el día:Trabaja como si no necesitaras dinero,
Ama como si nunca te hubieran herido,
Y baila como si nadie te estuviera viendo.”